viernes, 29 de noviembre de 2013

Dulces



Recuerdo algo de nosotros.
Recuerdo sudor,
Tu boca era más que eso,
Era un desierto y me perdía,
Era caliente, abrazadora,

Recuerdo que no sabía besar,
Me encontraba ahí,
En la delgada línea entre niña y mujer,
Tampoco sabía del calor entre mis piernas,
Ni de lo dulces que pueden ser mis tetas,

Me recuerdo más tirada que la alcoba,
Las caricias deshacían la cama,
Me enseñaste que el faje es una droga dura,

Era un desierto y me perdía,
Era la luz tenue y tú lo que me enamoraba de esos días.


Fajes alborotados,
Mamadas celestiales
Y penetraciones de animal.

Éramos eso y nada más,
Nunca aspiramos a algo mejor.

viernes, 6 de septiembre de 2013

La cama sucia






















Me encontré mi libreta y este poema un poco viejito:



Nos despertamos temprano,
el sol apenas nacía,
y la habitación se llenaba de una luz azul que sólo he visto aquí.

Después de llenarme de su semen,
instantáneamente se volteó,
para no saber nada de mi.

Me sentí arrumbada,
atropellada por sus caricias,
porque, por más que uno esté cansado,
siempre quedan fuerzas para un abrazo;
aunque sea un beso,
aunque sea un susurro mudo,
o un aliento de satisfacción.

Y yo sé,
que si no le hubiese comentado nada,
él no estaría acariciando mi muslo,
con su ternura innata.

Pero yo le enseñé,
que así podía reparar sus errores sobre mí:
con una caricia,
con un beso;
porque yo no pido más a cambio,
él no ha aprendido a decirme perdón,
tampoco a repararme de un modo menos doloroso.

Y a veces sólo quiero que se acuerde de mi,
para no sentirme como una almohada más,
violada por él,
desposeída de su amor.



Anais Ferrer

sábado, 10 de agosto de 2013

La verdad























Dicen que el tiempo lo cura todo, pero la ambigüedad de esta frase hace que se jodan mis esperanzas, quien la inventó no dijo cuánto ni de qué modo. ¿Qué tal que el tiempo cura las cosas con la muerte?. En fin, vivo con ello.

Pasaron muchas cosas, pero creo que sólo sé el uno por ciento de ellas.


Me duele la cabeza, siempre intento solucionar las cosas que me hacen sentir mal, intento encontrar rompecabezas que ya no tienen la forma original. He perdonado, pero no sé qué es exactamente lo que perdoné, porque todo fue borrado, pero perdoné; tuve que hacerlo. Porque aunque yo no quiera, siempre perdono involuntariamente, creo que no tengo el suficiente orgullo o seguridad como para decidir no perdonar.Olvido todo, pero esta vez no, no puedo olvidar porque no tengo cosas que olvidar, uno olvida cuando se entera o vive los hechos, pero yo no los viví ni me enteré bien de nada. Sólo asumí cosas y vivo imaginándome cosas, porque las cosas reales desaparecieron, no hay evidencias ni certezas. Por lo que no puedo olvidar algo que nunca viví. Es en cierta forma, una sentencia para mi corazón y mi mente, siento un nudo y algo que se quebró en algún lugar de mi piel, de mis labios, de mi sexo, de mis manos y de todo lo que fue ultrajado por la mentira.


Justo ahora quiero vomitar, y todas las noches y cada vez que intento resolverme.


Busco salidas que no digo porque parecen muy complejas, me gustaría que al arreglar mi alma, no tuviera que molestar a los demás.


Yo no me hice este daño. Y sin embargo debo luchar por encontrar la manera de repararlo. Porque así de injusta es la vida. No, la vida no; más bien, la gente es injusta y olvidadiza del prójimo.


Tal vez es porque estoy cansada de lidiar con estas situaciones, tal vez por flojera resulta que siempre pienso como una opción el suicidio, y de manera natural y casi espontánea . Siempre queda en por lo menos mi tercera opción de soluciones.


No es por ser dramática, es porque estoy cansada que lo pienso. Pero como no quiero ser dramática, no lo hago, ha de ser un hecho que produzca muchos eventos posteriores, como todo,siempre hay una reacción.


Mi mamá dice que la depresión es el odio a uno mismo. Pero lo que yo tengo no es depresión, es una especie de caos, formado por pequeños nodos regidos por muchas dudas, dudas del pasado. Por lo tanto, no comprendo mucho del presente y de cómo llegué a esta situación.


Lo cierto es, que las dudas nos hacen pensar y pensar, por eso me duele la cabeza, porque pienso por cada duda que tengo, al menos unas 50 respuestas. Estoy ahogándome en respuestas que quien sabe si tengan algo de verdad.


Pero no me gusta decir nada, cuando uno expresa realmente lo que hay dentro de su mente, los demás no comprenden, buscan maneras de resolver tus problemas; asumiendo que son eso; problemas. Pero sólo son cosas con las que se vive y uno se acostumbra a la forma de ser de uno mismo.


Por eso escribo, para desahogarme.

Sólo me queda escribir para que no me dé cáncer.

lunes, 5 de agosto de 2013

Rompecabezas






























Pienso en ti y en cada parte de tu cuerpo,
yo busqué la forma de completar el rompecabezas de tu cuerpo,
encontré tantos lugares,
tantos descansos en tu piel que se volvieron mis sitios preferidos,
como tu boca; en silencio o como fuera: era exquisita.

Incluso tu espalda,
para mi era un monumento fantástico de tu virilidad.
Y te abrazaba,
tan fuerte como me lo permitía el cansancio de mi sueño.

 Y luego tus ojos cerrados,
como rezando,
como deseando;
adoraba verlos,
con tus pestañas largas y caídas,
como robadas a un ángel.

Así fue como empecé a sentir que no podría sentirme así ni acoplarme así con alguien que no fueras tú.

Mi cuerpo se acostumbró al tuyo, sin embargo cada día despertabas mi
 una terrible curiosidad y el calor romántico que siento en mi pecho ahora.




viernes, 2 de agosto de 2013

Vida





























Morir de sed,
Cuando me faltan tus besos.

Morir de hambre,

Cuando falta tu cuerpo.

Morir de tristeza,

Cuando falta tu silueta en mis ojos.

Morir de engaño,

Cuando compartes tu miel.

Morir de soledad,

Cuando tengo en el corazón, en la piel y en la memoria todo lo tuyo, menos a ti.

Morir de amor,

Todas las muertes anteriores sumadas en un frágil corazón.

[ Anais Ferrer ]




viernes, 29 de marzo de 2013

Hace casi un año.

































Hoy me han roto el corazón, así de fácil. Pero me puse a escribir y a abrir archivos que había escrito hace mucho, comparto uno a continuación con mucho cariño, los comentarios son bien recibidos y no necesitas cuenta para postear. Ahí va, este texto lo empecé a escribir en mi mente, la primera vez que viajé a Chile a buscar el amor, realizando un sueño y un proyecto que me propuse:





Cuando nos acostábamos en tu cama,
juntos,
con la media luz de tu lámpara,
y yo no podía dormir,
aunque hubiese estado cansada de caminar todo el santo día
 me pegabas tu insomnio,
ahí me tenías con harto sueño e insomnio a la vez.

También me gustaba verte,
contemplarte;
me preocupaba mucho el poder guardar tu imagen
 para el resto de las noches
que no te tuviera conmigo.

Estaba feliz de estar ahí,
a kilómetros de mi casa,
en un lugar en el que nunca había estado,
sintiéndome tan familiarizada con el entorno,
con tu aroma,
con tu piel,
con tus caricias,
con tú y yo juntos; por fin.

 Me sentía muy bien,

lo cual contrastaba con un sentimiento de tristeza profunda,
porque sabía que no duraría,
yo me tendría que ir,
sabía que el memorizar todo
era parte de mi agonía,


¿Por qué no olvidar todo como siempre lo hago?.

 Pensaba mucho cuando me volteaba al otro lado de la cama,
Y me sentía extra-extraña,


pero al verte no podía pensar en nada,
sólo en ti.


El punto es que me sentía despierta,
tan cansada,
tan insomne,
tan feliz y triste,
que me sentía viva.

Contigo siento muchas cosas,

no todo es liso,
no todo es gris,
no todo es normal.


Era extra-espacial estar contigo,
me sentía extra-espacial por sólo estar contigo.

porque jamás me había sentido así.



[ Anais Ferrer ]