viernes, 29 de marzo de 2013

Hace casi un año.

































Hoy me han roto el corazón, así de fácil. Pero me puse a escribir y a abrir archivos que había escrito hace mucho, comparto uno a continuación con mucho cariño, los comentarios son bien recibidos y no necesitas cuenta para postear. Ahí va, este texto lo empecé a escribir en mi mente, la primera vez que viajé a Chile a buscar el amor, realizando un sueño y un proyecto que me propuse:





Cuando nos acostábamos en tu cama,
juntos,
con la media luz de tu lámpara,
y yo no podía dormir,
aunque hubiese estado cansada de caminar todo el santo día
 me pegabas tu insomnio,
ahí me tenías con harto sueño e insomnio a la vez.

También me gustaba verte,
contemplarte;
me preocupaba mucho el poder guardar tu imagen
 para el resto de las noches
que no te tuviera conmigo.

Estaba feliz de estar ahí,
a kilómetros de mi casa,
en un lugar en el que nunca había estado,
sintiéndome tan familiarizada con el entorno,
con tu aroma,
con tu piel,
con tus caricias,
con tú y yo juntos; por fin.

 Me sentía muy bien,

lo cual contrastaba con un sentimiento de tristeza profunda,
porque sabía que no duraría,
yo me tendría que ir,
sabía que el memorizar todo
era parte de mi agonía,


¿Por qué no olvidar todo como siempre lo hago?.

 Pensaba mucho cuando me volteaba al otro lado de la cama,
Y me sentía extra-extraña,


pero al verte no podía pensar en nada,
sólo en ti.


El punto es que me sentía despierta,
tan cansada,
tan insomne,
tan feliz y triste,
que me sentía viva.

Contigo siento muchas cosas,

no todo es liso,
no todo es gris,
no todo es normal.


Era extra-espacial estar contigo,
me sentía extra-espacial por sólo estar contigo.

porque jamás me había sentido así.



[ Anais Ferrer ]

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Maravilloso. No sabes cuánto me seduce todo lo que escribes.

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